FRANJA DE GAZA.- Entre las ruinas de edificios y fábricas que han dejado en la franja de Gaza 11 días de bombardeos israelíes, la coordinadora de Naciones Unidas para la ayuda humanitaria a Palestina, Lynn Hastings, hizo un llamamiento a la comunidad internacional para reconstruir la zona, que sufrió daños inimaginables, en términos humanos, económicos y de infraestructura básica.
Más de 2.000 viviendas han quedado inservibles y otras 16.000 están dañadas por los ataques, que han arrasado la economía de la Franja. Trescientos edificios cayeron bajo las bombas.
Las redes de agua y electricidad, en particular, han sufrido graves daños. Por el momento, los habitantes de Gaza sólo disponen de 2 a 3 horas de electricidad al día, unos 800.000 no tienen acceso duradero al agua potable y el conflicto dañó las plantas desalinizadoras, según el diario español “El País”.
“Las organizaciones humanitarias están haciendo todo lo posible para proporcionar rápidamente ayuda médica y alimentaria y combustible a los habitantes de Gaza. Esta semana, vamos a liberar casi 18 millones de dólares del fondo común de emergencia para los territorios palestinos. Y la OCHA, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, liberará otros 4,5 millones de dólares. Todo ello para restablecer rápidamente servicios básicos como la atención sanitaria o el acceso al agua”, explicó Hastings. “Necesitamos al menos 150 millones de dólares para iniciar la rehabilitación de las casas y otros 200 millones para reparar infraestructuras básicas”, detalló Yusuf Sarhan, viceministro palestino de Obras Públicas en el enclave.
Con lo puesto y con sus hijos en brazos, en medio de las bombas. Así llegó la mayoría de las más de 71.000 personas que hasta el viernes, día en que se inició el alto al fuego entre el grupo armado propalestino Hamás y el Estado de Israel.
Fueron recibidos en 59 escuelas de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (UNRWA) en Gaza, según datos de esta organización.
A estos desplazados se suman los más de 20.000 gazatíes refugiados en casas de familiares desde que empezaron los bombardeos israelíes, el 10 de mayo. En total, 11 días y más de 90.000 personas desplazadas, seis hospitales y 11 centros de salud dañados, según la evaluación provisional de la UNRWA. La agencia anunció ayer en Gaza sus prioridades: garantizar a la población los servicios básicos, como el acceso al agua y la electricidad. Además, llamó a una reconstrucción duradera de la Franja de Gaza y a solucionar las “causas profundas” del conflicto palestino-israelí para devolver la “esperanza” y evitar nuevas destrucciones.
“Hablé con un padre que es el único superviviente de su familia, su mujer y sus cuatro hijos fueron asesinados, su hermana y sus cuatro sobrinos también perdieron la vida”, contó Philippe Lazzarini, jefe de la UNRWA. “Este hombre no puede entender lo que le pasó... no puedo imaginarme vivir una tragedia así... ¡Sesenta niños... sesenta niños fueron asesinados durante este conflicto! Me rompe el corazón”, dijo Lazzarini.
El alto el fuego entre Israel y el movimiento islamista palestino Hamás entró en vigor el viernes, gracias a una mediación de Egipto, aunque sin fijar las condiciones para la suspensión de los combates ni establecer un plan para la reconstrucción.
El reto de la reconstrucción es humanitario pero también diplomático, explican los expertos, ya que Israel acusa a Hamás de desviar la ayuda internacional para actividades militares y utilizar el metal de las tuberías para fabricar cohetes.
Durante una rueda de prensa en Amán, los cancilleres palestino, Riyad al Maliki, y jordano, Aymán Safadi, llamaron a la comunidad internacional a impedir que Israel avance en el plan de expulsar a familias palestinas de Sheij Jarrah, en Jerusalén Este, un tema que originó los recientes enfrentamientos.
El presidente estadounidense, Joe Biden, cuyo jefe de la diplomacia Antony Blinken estará esta semana en Jerusalén, declaró su intención de proporcionar una ayuda financiera para reconstruir Gaza, buscando la manera de que ese auxilio no termine en manos de Hamás, al que considera una organización terrorista. (Especial)